miércoles, 8 de julio de 2015

"Sanatorio y Maternidad Esperanza". Aguascalientes, México, 1942.

Xavier A. López y de la Peña
El 10 de junio de 1942 se estableció el “Sanatorio Esperanza” en el edificio de la calle de Persia No. 76, que era también la carretera federal número 45.
El edificio que ocupó, fue inicialmente construido para el Internado de Niñas del Colegio Morelos, mismo que fue clausurado en el año de 1934. Ulteriormente se estableció el “Centro Social Morelos” en la calle Madero, impulsado por la United Christian Missionary Society, los Discípulos de Cristo, protestantes, que acudían al Templo Cristiano.
En la obra “Los Discípulos en México” (Ruth Rebecca Leslie & May Ella Wilson. Los Discípulos en México. Historia de la Iglesia Cristiana “Discípulos” en México. Tipográfica Jival. México 1971, p. 155), se asienta:
En el informe anual del año 1942 se lee: La hazaña más nueva y espectacular que tuvo lugar en Aguascalientes fue la apertura, en agosto, del Sanatorio La Esperanza, en el edificio construido antes para internado de niñas. Aunque por varios años se había pensado en este proyecto, todo se había pospuesto en espera de mejores tiempos. Pero llegó el momento y el sanatorio tuvo que organizarse en forma casi repentina y sin equipo, todo con el fin de utilizar el desocupado edificio que estaba a punto de ser expropiado por el gobierno con el fin de ser utilizado para la defensa civil o darle otros usos que podrían resultar en su pérdida permanente.
Anteriormente, misioneros y creyentes se percataban del inadecuado servicio médico que se proporcionaba en la región. De hecho, en julio de 1941, el señor Roberto Hopkins, presidente de la Sociedad Cristiana Misionera Unida, la señora Mae Yoho Ward, secretaria de la referida Sociedad para la América Latina, y los señores Virgil A. Sly y Tilford T. Swearingen, visitaron la misión en Aguascalientes y se dieron cuenta de tal necesidad.
En abril de 1942 enviaron a México al doctor Kenneth Bonham, para que investigara la posibilidad de establecer un hospital en Aguascalientes. Se consultó entonces con carpinteros y albañiles el costo que importaría acondicionar el edificio abandonado del Colegio Morelos, ubicado en la calle de Persia, para fundar en él un hospital y, desafortunadamente el precio estipulado resultó tan alto que se abandonó el proyecto.
Corrían tiempos difíciles en medio de la Segunda Guerra Mundial y la señorita May Ella Wilson Bennet, preocupada por los rumores de la posibilidad de perder el referido edificio en el cual sólo vivían el señor José Cadena y su esposa como guardianes de la propiedad, consultó el asunto con el señor don Celestino López, Alcalde de la ciudad (1941-1942) y miembro de la Iglesia Central.
De acuerdo a éstas conversaciones, en junio de 1942 se consideró la posibilidad de rentarlo a la Cruz Roja quienes ya lo habían solicitado con anterioridad.
Elma C. Ireland entonces, hizo un escrito dirigido a los directivos de la Cruz Roja aceptando la solicitud de renta del edificio. Sin embargo. Antes de enviar esta carta, los señores Eduardo Huegel de Gari y Paul C. Kepple Baker, se presentaron informando que en el Concilio Central de Evangelismo, en el que se discutió sobre este negocio se estuvo en desacuerdo con que el edificio fuera rentado. Así que se le negó a la Cruz Roja su renta, sin embargo, también se recibió otra solicitud de renta, esta vez por parte del gobierno, a cuya petición era extraordinariamente difícil negarse.
Antes de darle al gobierno una respuesta, se trabajó intensamente durante unos tres días retirando muebles, instalaciones sanitarias y hasta los tanques para el agua que estaban en la azotea del edificio, a fin de resguardarlos en el Centro Morelos ubicado en la calle de Madero.
En estas circunstancias, la señorita Wilson le escribió a la señora Mae Yoho Ward (1900-1983), secretaria ejecutiva para Latinoamérica de la United Christian Missionary Society, el 10 de julio de 1942 diciéndole: Esta es otra carta urgente con copias a los misioneros en México y en los Estados Unidos.
Por favor, perdónenos si parece que estamos tomando las cosas en nuestras propias manos. Ayer el doctor Jesús Medellín Sánchez, que usted conoce, vino a vernos y sólo yo hablé con él. Me preguntó acerca del edificio y dijo que el gobernador estaba presionándolo para que buscara un lugar para las clases de enfermería de la Cruz Roja y para ello sugería nuestro edificio y que tenía que responderle con un sí o no a la brevedad. Le dije entonces que teníamos contemplada la posibilidad de establecer allí un hospital de maternidad y que estábamos haciendo planes para ello lo más rápidamente posible. También le comuniqué que ya habíamos solicitado a una enfermera pero que todavía no teníamos respuesta.
El doctor Medellín siguió insistiéndome en una respuesta afirmativa o negativa, sin embargo, en forma amigable me dijo que si poníamos unas cuatro o cinco camas allí hoy mismo y reuníamos al Comité Directivo, y elaborábamos una solicitud para el efecto dirigida al Presidente de la Beneficencia Privada (que era el mismo doctor Medellín Sánchez), todo podría arreglarse y el edificio quedaría resguardado.
Le contesté que prácticamente no teníamos nada, excepto el edificio, fe y un gran deseo, pero que haríamos el esfuerzo para ello y que convocaríamos al Comité Directivo para hacer la solicitud a fin de empezar a funcionar legalmente.
De inmediato me reuní con la señoritas Ireland y Nunn para informarles del problema, orar con ellas y pensar en las personas que habrían de constituir el Comité. Escogimos a siete personas y las convocamos para una reunión el mismo día a las tres y media de la tarde.
Para beneficio de los misioneros que conocen a las personas invitadas doy sus nombres a continuación, aunque todavía no sabemos de la aceptación de todos ellos: señoras Socorro C. viuda de Castillo, Joaquina C. de López de Lara, Margarita Muñoz de López, A. de Pimentel, señorita Concha Valdivia, señora Isaura Solís y doctor Aníbal Westrup. La señora López de Lara y el doctor Aníbal Westrup no están en la ciudad al momento, sin embargo seguiremos adelante aunque falten estos dos.
Por favor, perdónenos por no esperar una reunión del Comité Directivo. Una tarjeta del señor Huegel dice que ellos están a favor de una maternidad, si se puede organizar. Hablamos con el señor Kepple por teléfono anoche. A ellos les parece bien seguir adelante.
Antes de la hora citada para la reunión del Comité Directivo se habían agregado a él los nombres de las señoritas Florinda Cantarell, May Wilson, como también los de la señora Cristina P. de Westrup y el señor Sotero Galaviz. En dicha reunión hubo elección de oficiales y se determinó asignarle el nombre de “Sanatorio Esperanza”.
El inventario que se tenía contaba con: 5 camas (de los catres que habían quedado del internado), 5 mesas (las sillas que habían quedado de la primaria del Colegio Morelos) y un aguamanil (del internado). También se redactó una solicitud al gobierno de Aguascalientes, pidiendo permiso para empezar un sanatorio, iniciándolo solamente con un departamento de maternidad.
La señora Pimentel ofreció mandar pintar de blanco todas las mesas y sillas. Cada uno de los miembros del Comité ofrecieron sábanas y ropas de cama. La señora de Westrup, junto con su comisión de finanzas, recibió la misión de visitar las casas comerciales y la de sus amistades en solicitud de ayuda. En estas visitas la señora de Westrup recibió también cobijas, bacinillas, medicinas y muchos artículos más, algunos muy útiles, otros no. La Iglesia de San Luis y el Centro Social Morelos de Aguascalientes ayudaron económicamente.
La Comisión de personal, a cargo de Margarita M. de López y May Wilson, después de diversas consultas, consiguieron la ayuda del doctor Óscar Hernández Duque, con un sueldo mensual acordado de $65.00 por su ayuda y el empleo de su nombre como responsable. El doctor Hernández Duque, en gesto de generosidad, prestó su mesa de operaciones. El problema de una enfermera jefe se resolvió escribiendo a la señorita Evangelina Chávez, recomendada por el pastor Arturo Andrade. La señorita Chávez llegó a la ciudad de Aguascalientes el día 27 de julio de 1942.
La Compañía de Luz donó y conectó el servicio eléctrico. También se conectó el teléfono. El pastor Andrade, con la ayuda de José Medina y Donaciano Álvarez, regresaron a sus antiguos lugares las tinas para el baño y otros enseres que se habían resguardado en el Centro Social Morelos.
La clase de intermedios de la escuela dominical limpió los cuartos del edificio y cortó flores. El día primero de agosto la señora Socorro C. viuda de Castillo y familia se cambiaron a un departamento del segundo piso, de modo que la señorita Chávez no tuviera que vivir sola en el edificio.
La señora Elvira Trujillo de Robles ofreció ayudar por el sólo privilegio de aprender un poco de enfermería. El citado día primero de agosto las señoritas Chávez y Wilson revisaron y separaron las cosas útiles que habían quedado del internado. Pocos días después se compraron las cosas más urgentes: una estufa de petróleo con dos quemadores, una olla para hervir agua y varios metros de franela gruesa para envolver a los recién nacidos. En total, se gastaron cien pesos. Don Juan Lee, dueño de una tienda de abarrotes, regaló tres cajas de madera que fueron arregladas para cunas.
El entusiasmo era enorme y se tenía planeado realizar una fiesta de inauguración con programas impresos y con la asistencia del señor gobernador del Estado, otra fiesta con regalos para la primera niña que naciera, siempre que sus padres le pusieran el nombre de Esperanza, anuncios por radio y muchos más.
No se pudo tener la ceremonia de inauguración, como se había planeado, porque al último momento el señor gobernador no pudo asistir.
El primer bebé recibido en la maternidad, el día 17 de agosto de 1942, fue un hombre al que se le puso por nombre: Moisés. Este niño era tan grande al nacer que no cupo en la bien arreglada cuna y hubo necesidad de acostarlo en otro lugar.

5 comentarios:

  1. Super interesante..me gustaria seguir los diferentes domicilios hasta el actual

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  2. Super interesante..me gustaria seguir los diferentes domicilios hasta el actual

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  3. ¿Alguien sabe por qué cerraron el Sanatorio?

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